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20 Jun

¿Dejaremos de regalar música?

Posted by elbarto 2 comments
Compact Disc

Compact Disc

Esta pregunta me pasó por la cabeza ayer. Mi mamá había comprado un CD para una amiga, y volví a pensar hace cuánto que no compro uno. Hace unos cuantos años, con la proliferación de las copiadoras de CDs e Internet, dejé de comprar CDs para mí. Un poco más tarde, también dejé de comprar compacts para regalar.

La práctica de “regalar música” es bastante reciente. La posibilidad de regalar una copia de una interpretación de un determinado artista fue sólo posible con el desarrollo y difusión de los medios de reproductibilidad técnica que preocuparon a W. Benjamin y T. Adorno. Desde entonces los formatos de grabación y reproducción han ido cambiando, sobre todo en las últimas décadas dando lugar a otro fenómeno particular: ciertos registros musicales pueden dejar de ser reproducibles en la medida en que un determinado formato deja de ser utilizado.

La aparición de las computadoras, los formatos digitales de sonido e Internet ha producido importantes cambios en nuestra relación con la música. Particularmente interesantes son aquellos que tienen que ver con la posibilidad de compartir música. Estos cambios han alarmado bastante a las compañías discográficas, que intentan lo imposible por combatir la “piratería” (aunque algunas un poco más inteligentes empezaron a ver cómo adaptar sus modelos de negocio a la existencia de Internet).

Problemas similares se enfrentan las editoriales con los derechos de sus libros. Sin embargo hay algunas diferencias bastante importantes entre un libro y un CD. En primer lugar, su historia: hace siglos que existen los libros y los CDs son mucho más nuevos. En segundo lugar, no es lo mismo leer en papel que en pantalla, pero sí es lo mismo escuchar una canción de un CD que de una computadora (utilizando un formato que no degrade la calidad del sonido).

Esto me lleva nuevamente a la pregunta inicial: ¿dejaremos de regalar música?. En el corto plazo quizás no, aún se siguen vendiendo CDs y varios aún compartimos ese placer medio fetichista por la “cajita” y por el muchas veces muy elaborado “arte de tapa”. Pero en el mediano y largo plazo, los soportes como el disco, el compact o el DVD van siendo abandonados y los discos rígidos, los pendrives y las tarjetas SD van aumentando su tamaño y disminuyendo su precio. Además, mal que les pese a las discográficas, Internet se tranformó en un medio en el cual es cada vez más fácil compartir música. Si quiero que un amigo escuche un tema le puedo pasar un link de YouTube, mandarle un MP3 por mail o compartirlo en una red social como Last.fm. Incluso puedo compartir la discografía completa de la banda con un poco más de esfuerzo (que en poco tiempo seguramente será menor).

No quiero que se malinterprete. La gente ha compartido música de una forma u otra desde que ella existe, y no dejaremos de hacerlo. Tampoco porque no tenga ningún costo pasarle una obra a un amigo va a dejar de tener valor mi intención. Pero cuando pienso, por ejemplo, en un regalo de cumpleaños para un amigo, el disco está siendo cada vez una opción menos obvia y más dificil de justificar. Hoy en día, hay otra serie de cosas que considero antes -cosas que por una u otra razón no tenga, no pueda o no quiera comprar, y que le puedan gustar o servir. Mañana no sé si será una opción a considerar.

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  1. June 30th, 2010 at 11:49 | #1

    Bueno, el comentario anterior se borró, se perdió en la isla de Lost, no sé, pero básicamente las ideas eran:
    1) Ojalá que el CD no se convierta en un objeto de culto como el vinilo, que ahora te sale dos gambas mínimo si está en buenas condiciones o nuevo.
    2) El CD+DVD puede revitalizar un poco al CD, pero ¡por el amor de Dios! pongan cosas de calidad en el DVD también.

  2. June 30th, 2010 at 12:05 | #2

    El vinilo por lo menos tiene ese peculiar sonido de la púa, el CD se escucha igual que un WAV o un FLAC. Pero si, el fetichismo de la cajita puede llevar a cualquier cosa jaja.

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