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27 May

En busca del tesoro perdido

Posted by 12 comments

En un post anterior mencionaba una serie de figuras del medio musical estadounidense como Timbaland, Pharrell Williams y P.Diddy. Lo que me llamaba la atención era el prestigio que éstos personajes tienen dentro de ese espacio. Prestigio que, más allá de sus méritos comerciales, pareciera responder a criterios musicales. ¿Cuáles son esos criterios? ¿Cómo funciona el medio que los crea? Sentía que había una lógica que se me escapaba.

Entonces estuve pensando y lo primero que descubrí, hace unos días, es que esa dinámica no es en absoluto exclusiva del mercado yanqui. En cuanto lo pensé se me vinieron a la cabeza muchos casos, entre los cuales voy a mencionar ahora sólo dos porque creo que son muy claros.

El primero es Pablo Lescano, uno de los “creadores” de la cumbia villera. En los últimos años, Lescano construyó sin gran prisa pero con solidez un cierto aura de “capo” en el tema. Parece que cuando una banda quiere hacer un tema con aires de cumbia, no hay nada mejor que llamarlo a él, para que opine en la producción o para que toque su famoso teclado. Los Fabulosos Cadillacs, por ejemplo, contaron con su participación en el tema “Padre Nuestro“, primer corte de difusión de su regreso a la escena luego de más de seis años.

El segundo es Jorge Serrano, el “genio” detrás de los Auténticos Decadentes. Una persona que ha venido obteniendo un reconocimiento cada vez más grande. Primero, porque su canción “Un osito de peluche de Taiwán” fue elegida mejor canción del año 2008 en muchos medios. Después gracias a su incipiente carrera solista (donde, al parecer, hace música más “seria”). Por último, por una cierta pretensión de “rescate” de gemas compositivas como “Tutá Tutá” o “Vení Raquel” (juro que leí cosas así).

La cuestión es que el traspaso al ámbito de la música popular argentina,  mi cercanía cultural y personal (estoy en medio de un trabajo de investigación al respecto), me ayudó para empezar a elaborar una hipótesis. ¿Cuál es? Que para entender este tema del prestigio de ciertos personajes actuales hay que mirar mucho más atrás de lo que se podría pensar en primera instancia.

Creo que el origen del problema está ni más ni menos que en el desarrollo del rock hacia fines de los sesenta y principios de los setenta. Porque fue el rock el que demostró -como ningún otro género antes- que era posible crear una música compleja y de calidad que fuera al mismo tiempo profundamente popular. Y con “profundamente popular” me refiero tanto a una música de tradición popular (que se contrapone a aquella de tradición clásica) como a una popular music, es decir, una música de aceptación masiva.

El problema es que el rock siguió su camino y en ese camino sus pretensiones artísticas -que formaban un criterio común en el período mencionado- mutaron o se vieron reducidas a casos y situaciones muy puntuales. Sin embargo si hubo algo que permaneció: la idea, luego el mito de que la música popular podía alcanzar alturas musicales que hasta ese entonces habían sido consideradas exclusivas de la tradición clásica.

Ese abandono y a la vez esa posibilidad aún latente -tan lejana como continua-, es en mi opinión la que explica la dinámica a través de la cuál se otorga un determinado prestigio en el medio actual. Porque es innegable que la música popular de estos días  -entendida en los dos sentidos arriba explicados- es hoy necesariamente hija de ese rock y de lo que produjo, lo que creó, aún cuando formalmente pueda no estar ni cerca suyo.  La diferencia es que ya no maneja el nivel de complejidad que el primero alguna vez tuvo, ni siquiera lo busca.  Eso no significa, claro, que no lo pretenda.

Porque sí lo pretende, porque sigue jugando con ese potencial implícito, aunque no busque realmente concretarlo. Encuentra entonces personajes como los mencionados. ¿Qué es lo que ellos tienen? Lo que tienen es oficio, es decir, prolijidad al trabajar, un buen conocimiento del lenguaje básico y, por supuesto, una gran capacidad para leer y también crear lo que el mercado va a demandar.  Cualidades todas que los prestigian. Cualidades que legitiman, a ellos y a los que los rodean. Y cualidades que son también el espejismo de lo que pudo, podría y podrá ser la música popular.

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  1. May 27th, 2010 at 14:31 | #1

    Muy interesante, Juli.
    Un par de cosas que no me quedan del todo claras de tu hipótesis.
    1 – Vos decís que el rock planteó la posibilidad de crear música compleja y de calidad, y aún así popular. En eso estoy de acuerdo. Pero es sobre eso que se construye el prestigio de Lescano y Serrano? Imagino que no será por tener apellidos terminados en “ano”, sino justamente eso que decís al final: prolijidad, conocimiento del lenguaje y del público. Pero eso cómo se relaciona con la complejidad y la calidad?
    2 – Te parece que es un mito lo de que la música popular pueda alcanzar las alturas de la tradición clásica? En algún sentido estoy de acuerdo y en otro no sé.
    Tengo hasta ahí.
    Buen trabajo, y espero poder leer cuando tengas algo mostrable del libro :)

  2. Francisco
    May 27th, 2010 at 15:45 | #2

    Opino como Andrés, hay algo en tu argumento que no me queda claro.
    Respecto a Pablo Lescano, me parece que su participación (y creo que producción) en “Padre Nuestro” de los Cadillacs, más allá de su valor como músico, se debe a una intención por parte de los Cadillacs de movilizar al público. Su postura (montada o no) siempre fue contestataria, de estar en contra del sistema y de parte del pueblo. Remember “Matador” o “El León”. Eso también les dio trascendencia internacional, David Byrne y bla. Creo que en la vuelta necesitaban enviar el mensaje nuevamente, por eso lo llamaron a Lescano, lo más “pueblo” que pudieron conseguir. A principios de los ’90 ellos eran el pueblo, la latinoamericanidad, su estilo y su vestuario era de feria americana… entrado el siglo XXI, las trayectorias de los músicos que conforman (conformaban) los Cadillacs los habían colocado en una situación más cercana al establishment, el alter-latino ya no es tan contestatario y la ropa es de marca (y la máscara de Flavio, por Dios!!!). Sin embargo los Cadillacs necesitaban demostrar que no se habían olvidado del barrio. Por eso llamaron al “capo” de la cumbia villera.
    Lo mismo le pasó a su público. Aquel joven punk, rebelde y con los jeanes rotos que los escuchaba en el ’93, en el 2008 probablemente era un pequeñoburgués de chomba Legacy rosa y 206 estacionado en la puerta. Probablemente en su discoteca tenga Massive Attack, pero en Sunset baile la cumbia como cualquiera (seguramente en vez de llantas lleve mocasines). Ahora bien, cuando el órgano o pianola (no sé cómo se llama ese instrumento) de Pablo Lescano aparece en el tema, al burguesito se le erizan un poquitito los pelos del upite. En términos más académicos, le genera una sensación de extrañeza, de ambigüedad, como que no le gusta ahora pero le hubiera cabido en su pasado rebelde.
    Esto es una generalización bastante burda, pero lo cierto es que cuando estuve en el recital y salió a tocar Lescano en “Padre Nuestro”, hubo cierta silbatina y abucheos, y uno de estos “hombres encajados en Fioruccis” que estaba cerca mío dijo “guarda las billeteras, chicos”. Sin embargo, después el tema fue aplaudido igual que el resto. La careta de estos muchachos pendía de un hilo.

  3. May 27th, 2010 at 16:04 | #3

    Andy,
    Respuesta 1: La hipótesis sería que se ejerce un reemplazo de una cosa por la otra. O en todo caso, una confusión ex profeso, dado que no son en realidad cosas iguales e intercambiables y sin embargo se construye la idea de que si lo son. Notese que resalto todo tiempo la acción de los propios actores (se ejerce, ex profeso, se construye), aunque éstos no sean muy conscientes de lo que hacen.
    Esa es la relación que hay entre el impulso hacia el desarrollo musical del pasado y la reivindicación actual de éstos personajes. Por eso decía que su oficio y sus capacidades técnicas y comerciales (pero no artísticas) funcionan como un espejismo, como si fueran algo que en realidad no son pero que aparentan.
    Respuesta 2: No digo que sea un mito. De hecho, afirmo que la música popular lo consiguió. A lo que me refiero es que cuanto más lejos queda aquél momento de inmensa creatividad, su recuerdo empieza a funcionar como un mito que dice que la música popular una vez pudo, que es capaz, que en cualquier momento puede volver a hacer eso.
    A partir de ahí opera, ante a una situación más pobre creativamente hablando como es la actual, el “reemplazo” que expliqué arriba.

  4. May 27th, 2010 at 16:10 | #4

    Fran,
    espero que haya quedado más claro lo que decía a partir de la respuesta a Andy.
    En cuanto a Lescano, creo que lo que digo en el post apunta en el mismo sentido de lo que vos planteas. Lescano tiene un prestigio que aparenta ser musical pero que en verdad tiene que ver con otras cosas. Entre ellas está el “oficio” para componer y tocar cumbia y también está la imagen sumamente popular que tiene. Son esas cualidades las que, como digo al final del post, le dan en realidad el prestigio. Y también son ellas las que legitiman tanto a su figura como a la de quienes lo rodean, en este caso los Cadillacs.

  5. May 27th, 2010 at 18:27 | #5

    Jajajajaa me gustó el comentario de Fran, sobre todo el último párrafo.

    Está bueno lo que decís, Julián, del prestigio que aparenta ser musical pero que en verdad tiene que ver con otras cosas.

    Igual yo quizás lo pensaría de otra forma (capaz por una limitación intelectual propia). Yo diría: la imagen del “buen músico” que se construye a partir del rock, hace que su virtud (o la calidad de su obra) pase menos por las formas de validación tradicional (sobre todo la técnica, y en menor medida la creatividad), y más por otras: el “oficio”, la rebeldía (también asociada con la creatividad), el conocimiento del público, etc.

    En ese sentido, más que un reemplazo de una cosa por otra, el “contenido” del prestigio es lo diferente.

    Pero esto me deja pensando si todos estos elementos del “contenido” del prestigio musical son introducidos por el rock o ya eran parte del prestigio de otros músicos populares anteriores de otros géneros.

  6. julian
    May 27th, 2010 at 20:26 | #6

    Mmmm, no, creo que estás confundiendo un poco las cosas.
    Desde el principio, la imagen de “buen músico” del rock está basada lógicamente en muchas cosas y no sólo en lo estrictamente musical. No es ninguna novedad, especialmente en la música popular, que hay otros factores que entran en juego para crear prestigio: lo que dicen las letras, una participación política determinada, las presentaciones en vivo, su vida privada, etcétera. Al respecto, tener “oficio” no es nada malo. Por el contrario, es esperable que un “buen músico” tenga oficio, mucho oficio.
    Por si quedan dudas, el link al video de Hendrix que hay en el post viene a demostrarlo. Todo lo que suena ahí y también todo lo que se ve, todo lo que hace Hendrix conforma un buen muestrario de los criterios con que se otorgaba prestigio a principios de los 70.
    Y aunque los tiempos han cambiado, aunque el rock siguió su camino, creo que ese modelo permanece aún cuando no se cumpla. Por eso digo que la música actual “pretende” manejar un nivel de complejidad: no me refiero con eso a que “intenta” hacerlo sino que sostiene que lo hace de hecho. El mito de lo que pudo ser justifica lo que es.
    Se produce entonces ese espejismo en donde “oficio” y “virtud musical” (por llamarlo de algún manera), que en un momento fueron cosas distintas y complementarias, se confunden e intercambian como si fueran lo mismo.

  7. julian
    May 27th, 2010 at 20:30 | #7

    Una aclaración: hay en toda mi idea una valoración más positiva del momento del llamado “rock progresivo inglés” que de la música de hoy en día. Eso no quiere decir ni que en ese entonces no funcionaran ciertos mecanismos parecidos a los de ahora ni que en el presente no haya nadie que sostenga búsquedas artísticas tal y como se hizo en los 60/70.

  8. May 27th, 2010 at 23:07 | #8

    Mmm mi no entender.
    Cuál sería la diferencia entre prestigio y la imagen de “buen músico”?

  9. julian
    May 27th, 2010 at 23:28 | #9

    me refiero a lo mismo

  10. Francisco
    May 28th, 2010 at 10:04 | #10

    Me parece que un factor importante que le otorga el “prestigio” al músico es el contexto social en el cual se desarrolla su producción. Se me ocurre que en la trayectoria del rock inglés (o angloamericano) se pueden percibir los cambios que sufrió la sociedad, más precisamente la juventud. Tal vez esté simplificando un poco los términos, pero digamos que en los primeros sesenta las bandas que hacían una música “sencilla” en términos musicales (Beatles, Kinks, Stones, etc.) eran las que tenían “prestigio” (medido en volumen de ventas, afluencia de público, etc.), relacionado con la juventud de posguerra que consumía esa música, que “sólo quería divertirse”, etc. Luego, promediando la década, las bandas se involucraron en una búsqueda artística, dando origen a la psicodelia y luego al rock progresivo, hard rock, y demases, como una evolución (en términos de complejización) artística de la música popular. La sociedad acompañó ese movimiento en las postrimerías del Estado de Bienestar, en el que la masa podía acceder al consumo de esta industria cultural. El sueño se acabó durante la crisis del petróleo del ’73, el desmantelamiento del Estado de Bienestar (especialmente en el Reino Unido), y el rock respondió con el punk. El espíritu de las bandas punk era volver a los orígenes musicales del rock, la simplificación estrema de la música como respuesta a la generación anterior de rockeros que se habían convertido en superestrellas ostentosas, mientras la juventud que pretendía consumir su música atravesaba dificultades económicas. El verdadero “prestigio” de las bandas punk era su actitud contestataria y su mensaje político, actitudes como la de The Clash que por contrato fijaba un precio máximo para sus discos.
    Podría seguir desarrollando este argumento, pero creo que ya se entiende por dónde va.

  11. Leandro
    June 1st, 2010 at 19:12 | #11

    Cheee buenísimo todo esto… Yo agregaría para debatir, además de todas estas cosas: el marketing y la industria discográfica en la producción de un determinado público, y su función dentro del campo de la música popular, porque creo que todo lo que atañe a esa “industria musical” tiene mucho que ver también en la creación de un público y de dotar de “mayor prestigio” a un músico dentro de ese mismo ámbito. Bueno pero esto es mucho muchísimo más complicado de la boludez que estoy diciendo…
    Como ejemplo de esto se me viene a la cabeza la operación que a través del marketing se realizó para que Soda Stereo llenara “5 Rivers”… (Más allá de que hacía mil años que no tocaban y todo el respeto que merece una gran banda como Soda)
    Para agregar algo del “gran Pablo Lescano” yo voy a laburar a una fiesta que organizan unos Rugbyers y unas chicas de Hockey del Club SITAS del Palomar, un sector de “Gente Bien” que en sus fiestas contratan a Pablo Lescano y a los Pibes Chorros y bailan desenfrenados al ritmo de su música.

  12. July 30th, 2010 at 11:36 | #12

    Me acordé de esta letra, que me parece brillante:

    Letra de la canción Algo hay que comer interpretada por Los Autenticos Decadentes:

    Yo quiero mucho a los animales
    me gusta que vivan bien
    ignorando su destino
    en el campo y sin estres

    Yo adoro a los animales
    pero soy de buen comer
    y la carne bien a punto
    es lo que me hace enloquecer

    Me gustan los peces, las aves
    la ternera y el lechón
    la molleja de cordero
    y el chivito al asador

    Porque algo hay que comer
    y la lechuga tambien tiene sentimientos
    aunque no lo parezca
    si de algo hay que morir
    yo quisiera
    que me coma un cocodrilo
    de esos que hay en el Nilo

    Los humanos omnivoros somos
    y de todo podemos comer
    mientras sea masticable la cosa
    cualquier bicho un manjar puede ser

    Los mariscos y los reptiles
    los moluscos y monstruos de mar
    cualquier huevo que no sea cuadrado
    de avestruz o de caviar

    Porque algo hay que comer
    y el tomate tambien tiene sentimientos
    aunque no lo demuestre
    si de algo hay que morir
    me encantaria que me coman las pirañas
    me gusta alimentarlas

    Porque algo hay que comer
    y la cebolla tambien tiene sentimientos
    aunque no los exprese
    si de algo hay que morir
    me gustaria que me coma un tigre blanco
    porque es un lindo gato

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