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Posts Tagged ‘Clásicos’
16 Jul

The Clash – White Riot

A riesgo de parecer repetitivo y denso, sigo con el tema de los riots. Esta vez cruzamos el tiempo y el espacio y nos vamos a Londres en 1977. En marzo de ese año The Clash lanzó su primer sencillo con “White Riot” en la Cara A y “1977″ en la Cara B.

“White Riot” es una canción típicamente punk del tándem Strummer-Jones, muy influenciados en esa época por los Ramones: pocos acordes tocados rápidamente. La letra marca el perfil de protesta social que mantendría The Clash a lo largo de su existencia como grupo. A diferencia de la banda punk británica más importante del momento, los Sex Pistols, que en sus letras de protestas pregonaba el “No Future”, The Clash proponía la acción. Más tarde uno de sus lemas sería “The Future is Unwritten”: hay un futuro, pero hay que hacerlo.

La letra de “White Riot” es muy explícita en el llamado a la acción:

White Riot – I wanna riot

White Riot – a riot of my own

Los autores realizan una feroz crítica hacia la sociedad blanca que se queda estática ante los embates del Estado británico, un Estado de Bienestar en total decadencia que se transforma rápidamente debido al avance del neoliberalismo.  La situación se consolidará definitivamente un par de años después con el ascenso al poder de Margaret Thatcher. Los blancos, sometidos por años al sistema educativo que los hace pasivos (como se ve también en “The Wall”, de Pink Floyd, por ejemplo), “no quieren ir a la carcel” por protestar.

Los negros, en cambio, “no temen arrojar ladrillos” como forma de protesta. Esta línea hace referencia a los riots que se habían desatado en el Carnaval de Notting Hill el año anterior. A fines de los ’70, Notting Hill, lejos de ser el barrio cool en el que Hugh Grant y Julia Roberts pasearon sus rostros, era el lugar en el que se nucleaba buena parte de la población inmigrante de las colonias y ex-colonias británicas del Caribe. En otras palabras, era un barrio de gente negra, y para peor, pobre. Ellos habían llevado a Londres la tradición de festejar el Carnaval. Otra tradición que se inauguró al mismo tiempo fue la de la fuerte presencia policial en los festejos, y la tensión que esta situación generaba.

En el Carnaval de 1976 la policía intentó arrestar a un joven negro que supuestamente estaba robando billeteras. La tradicional tensión estalló en revueltas en las que jóvenes negros enfrentaron a la policía atacándolos con piedras y ladrillos (la anécdota cuenta que Strummer se encontraba en el Carnaval y participó de los disturbios). La violencia fue en aumento, terminando el Carnaval con un saldo de varios policías y jóvenes hospitalizados, y otros tantos detenidos. Fuente: http://news.bbc.co.uk/onthisday/hi/dates/stories/august/30/newsid_2511000/2511059.stm

“White Riot” refleja las tensiones sociales que existían entre una parte de los blancos y negros en la Inglaterra de fines de los setenta. Las tensiones aún existen no sólo con los negros; también con los pakistaníes, por ejemplo. Pero en ese momento, a la par que el punk, se estaba generando otro movimiento musical conocido como “Two Tone” (blanco y negro), cuya banda más representativa sea tal vez The Specials, relacionados estrechamente con The Clash.

The Specials se caracterizaban por tocar ritmos de raíces caribeñas, como el reggae y el ska, y porque su formación integraba a músicos blancos y negros. Muchas de sus letras son explícitas protestas contra la discriminación y los ataques violentos hacia los negros por parte de organizaciones de extrema derecha… pero eso queda para otro post.

22 Jun

¿Qué es un clásico?

Eric Hobsbawm

Eric Hobsbawm

Esta reflexión no tiene que ver con la música, pero quizás sirva de disparador para pensar el mismo tema en relación con la música.

Ya no recuerdo cómo me puse a pensar en qué hace de una obra historiográfica un “clásico”. Creo que en la literatura historiográfica (y posiblemente en otros ámbitos también), un clásico es una obra que genera debate. Una obra cuyas premisas pueden ser objeto de revisión e incluso refutadas varias veces, pero constantemente, al releerlas uno advierte que conservan un núcleo de verdad. Puede ser que se apoye sobre premisas falsas o dudosas, que utilice un lenguaje anticuado o políticamente incorrecto, que no se ajuste a los estándares modernos de la academia, pero en el fondo siempre reserva un pequeño núcleo de indescriptible verdad.

Pienso en grandes clásicos como La formación de la clase obrera en Inglaterra de Thompson, Los Reyes Taumaturgos de Bloch, Estudios sobre el desarrollo del capitalismo de Dobb. Incluso en aquel breve artículo de 1954 donde Hobsbawm sugería la existencia de una crisis general en el siglo XVII, tema debatido largamente por múltiples autores y que sin embargo, cuando uno vuelve a leerlo se encuentra con una síntesis clara y explícita de aquello que costaría ríos de tinta discutir en las décadas posteriores.

Uno revisita estos clásicos y pareciera que a cada paso se encuentra con una frase trascendente, que en unas pocas palabras resume una lección de historiografía. Quizás haya un poco de tautología en esto: después de todo nosotros construimos nuestro mundo (historiográfico) sobre esos clásicos, sobre sus frases y sobre los debates que generan, y al volver sobre ellos nos encontramos con los orígenes de lo que estuvimos hablando todo el tiempo. Por ello seguramente la virtud del autor de un clásico sea aportar algo nuevo, generar un nuevo debate, y el resto de los mortales no hacemos más que pasarnos la vida reescribiendo a los clásicos.

Se podría extender esta idea a otro tipo de obras. La obra completa de Marx podría entrar perfectamente, pues a pesar de la rigurosa exégesis a la que fue sometida a lo largo del siglo XX, a favor y en contra, uno vuelve a ella y encuentra intacto ese núcleo de verdad.

Y me animo a decir que algo similar se puede pensar de los clásicos en la música aunque, claro, definirlo supondría meterse en el espinoso terreno de definir qué es la verdad en la música. Podríamos pensarlo como un tipo de “aura” y/o relacionarlo con la creatividad, la originalidad y la audacia. Aunque sea dificil de definir, se hace evidente que algo encontramos en esas obras clásicas cada vez que volvemos a ellas. Un núcleo de verdad, de autenticidad, de originalidad. Algo que las diferencia de las demás y que a la vez las ubica en los orígenes de algo nuevo: un debate, una forma, un estilo, un lenguaje.